El síndrome de Noé

El trastorno por acumulación de animales, conocido popularmente como Síndrome de Noé, es un desorden psiquiátrico que consiste en acumular un gran número de animales de compañía en casa sin proporcionarles los mínimos cuidados. Es un problema que tiene consecuencias graves tanto para los propios perros y gatos (con frecuencia mal alimentados y mal socializados, enfermos…) como para las comunidades y los propios afectados.

¿Cómo identificar el Síndrome de Noé?

Estos son los criterios para determinar si una persona sufre Síndrome de Noé o simplemente es un amante responsable de los animales:

Acumulación de gran cantidad de animales de forma compulsiva y desmesurada. El caso de mayor acumulación de animales conocido se fija en 550 animales en una vivienda de USA.

Incapacidad para mantener a los animales en buenas condiciones. La escasa higiene suele ser consecuencia de la falta de medios (tiempo, espacio, recursos), pero también de la incapacidad de detectar las necesidades mínimas de los animales mantenidos. Esto conlleva enfermedades a esos animales, sufrimiento en las personas y puede llegar a convertirse en un problema de salud pública muy importante.

Negación del problema. Las personas afectadas por este trastorno suelen pensar que están haciendo un favor a los animales, ya que la mayoría de ellos proceden de la calle.

Tal y como explica Alba Benítez de “Si mi Perro Hablara” en este artículo donde desgrana causas y consecuencias del síndrome de Noé:

“En algunos casos, los medios de comunicación presentan a las personas que padecen Síndrome de Noé como una especie de héroes rescatadores de animales. Esta imagen distorsionada es muy peligrosa ya que nunca debería confundirse la acumulación patológica con los proyectos legítimos de protección animal que llevan a cabo refugios y protectoras.”

Sufrimiento animal y humano

El hacinamiento, la falta de higiene, la mala socialización, etc., producen enfermedades parasitarias, infecciosas y problemas de comportamiento en los animales.

Aunque algunas veces las personas afectadas disponen de presupuesto para visitas y tratamientos veterinarios, la solución a todos los problemas suele ser inalcanzable.

Planes de control

Normalmente los casos conocidos suelen salir a la luz por denuncias de algún vecino, bien concienciado por el mal estado de los animales o bien por las molestias que su acumulación ocasiona.

A partir del momento en que se detecta el caso se activan las alertas. El ayuntamiento, con la ayuda de alguna asociación protectora de animales, se encarga de rescatarlos y velar por su bienestar. Sin embargo, hasta ahora nadie se preocupaba de las personas, con lo que el problema se repetía al poco tiempo.

El Síndrome de Noé se ha incorporado a la lista de trastornos mentales de las personas, hecho que debe facilitar que las administraciones tomen conciencia sobre el problema desde un punto de vista médico y se empiecen a tomar medidas preventivas y efectivas respecto a este problema.